DESENSIBILIZACIÓN Y REPROCESAMIENTO MEDIANTE
MOVIMIENTOS OCULARES:
TERAPIA EFECTIVA PARA EL TRASTORNO POR ESTRÉS
POSTRAUMÁTICO
JHON JAIRO
TREJOS PARRA
Médico. EMDR L1. Profesor Universidad Tecnológica de Pereira
(Grupo PADES-UTP). Miembro Corporación
Karaví. Miembro Fundación Latinoamericana para Ayuda Mental en Crisis.
AURA VICTORIA BETANCUR SÁNCHEZ
Médica. EMDR L1. Médica
Instituto Municipal de Salud de Pereira (Grupo PADES-UTP). Miembro Corporación
Karaví. Miembro Fundación Latinoamericana para Ayuda Mental en Crisis.
LUZ STELLA
MONTOYA ALZATE
Psicóloga. EMDR
L1. Especialista en Administración del
Desarrollo Humano. Profesora Universidad Tecnológica de Pereira (Grupo
PADES-UTP). Miembro Corporación Karaví. Miembro Fundación Latinoamericana para
Ayuda Mental en Crisis.
RESUMEN
Se recuerdan los criterios
diagnósticos actuales del Trastorno por Estrés Postraumático y luego se
describe brevemente la terapia de Desensibilización y Reprocesamiento mediante
Movimientos Oculares (Eye Movement
Desensitization and Reprocessing).
INTRODUCCIÓN
Dado que nos encontramos en una
región con muy alto riesgo de eventos
traumáticos severos producidos por desastres “naturales” (como el sismo en el
eje cafetero del pasado 25/enero/99) y por violencia, se presenta esta breve
revisión sobre una nueva terapia efectiva en el manejo del Trastorno por Estrés
Postraumático: “Desensibilización y Reprocesamiento mediante Movimientos
Oculares” (DRMO) (Eye Movement
Desensitization and Reprocessing - EMDR), cuya utilidad se hace evidente si
se tiene en cuenta que en general las terapias tradicionales son largas y de
eficacia limitada(1).
TRASTORNO POR ESTRÉS POSTRAUMÁTICO (TEPT)
Este cuadro sintomático apenas
aparece con claridad para la investigación científica después de la guerra de
Vietnam (1960-1975). Afortunadamente,
el DSM-IV ya presenta criterios bien definidos para el mismo, tal como puede
observarse en la tabla 1.
Tabla 1. Traducción de los criterios diagnósticos del DSM-IV (“Diagnostic and Statistical Manual of Mental
Disorders-Fourth Edition”) para el Trastorno por Estrés Postraumático(2).
|
A. La persona ha estado expuesta a un acontecimiento
traumático, en el cual (ambos): 1.
La
persona experimentó, presenció o fue confrontada con uno (o más)
acontecimientos que implicaron: muerte o amenaza de muerte o lesiones serias
o amenaza a la integridad física de sí misma o de otros. 2.
La
respuesta de la persona incluyó: miedo, incapacidad u horror intensos. Nota: en niños, puede expresarse en lugar
de esto como comportamiento desorganizado o agitado. |
|
B. Los acontecimientos traumáticos son
reexperimentados persistentemente en una (o más) de las siguientes formas: 1.
Recuerdos
recurrentes e intrusos del acontecimiento que provocan malestar, que
comprenden imágenes, pensamientos o percepciones. Nota: los niños pequeños pueden presentar juegos repetitivos en
los cuales expresan temas o aspectos del trauma. 2.
Sueños
recurrentes del acontecimiento que provocan malestar. Nota: en niños, puede haber sueños con
miedo sin contenido reconocible. 3.
Acciones
o sentimientos como si el acontecimiento traumático estuviera sucediendo de
nuevo (comprenden la sensación de revivir la experiencia, ilusiones,
alucinaciones y episodios disociativos relámpago (“flasback”), incluso aquellos que ocurren al despertarse o
intoxicarse). Nota: los niños
pequeños reescenificar el acontecimiento traumático específico. 4.
Malestar
psicológico intenso al exponerse a estímulos internos o externos que
simbolizan o recuerdan algún aspecto del acontecimiento traumático. 5.
Respuestas
fisiológicas al exponerse a estímulos internos o externos que simbolizan o
recuerdan algún aspecto del acontecimiento traumático. |
|
C. Evitación persistente de estímulos asociados con
el trauma y embotamiento de la reactividad general del individuo (ausente
antes del trauma), indicada por tres (o más) de los siguientes: 1.
Esfuerzos
por evitar pensamientos, sentimientos o conversaciones sobre el suceso
traumático. 2.
Esfuerzos
por evitar actividades, lugares o personas que despiertan recuerdos del
trauma. 3.
Incapacidad
para recordar un aspecto importante del trauma. 4.
Marcada
disminución del interés o la participación en actividades significativas. 5.
Sentimientos
de desapego o enajenación de los otros. 6.
Restricción
de la vida afectiva (por ejemplo, incapacidad para tener sentimientos de
amor). 7.
Sensación
de un futuro acortado (“foreshortened”)(por
ejemplo, no espera tener una carrera, una esposo/a, niños, o una extensión
normal de vida). |
|
D. Síntomas persistentes de estado de alerta (“arousal”) incrementada (ausentes antes
del trauma), indicados por dos (o más) de los siguientes: 1.
Dificultad
para conciliar o mantener el sueño. 2.
Irritabilidad
o explosiones de ira. 3.
Dificultad
para concentrarse. 4.
Hipervigilancia. 5.
Respuesta
exagerada de sobresalto. |
|
E. Duración de las alteraciones (síntomas de los
criterios B, C y D) de más de un mes. |
|
F. Las alteraciones causan malestar clínicamente
significativo o deterioro en funcionamiento social, ocupacional o de otras
áreas importantes. |
|
Especificar como: ·
Agudo:
si la duración de los síntomas es menor de 3 meses. ·
Crónico:
si la duración de los síntomas es de 3 meses o más. Especificar como: ·
De
comienzo tardío: si el comienzo de los síntomas es de 6 meses o más después
del acontecimiento traumático. |
No obstante, es posible que los
síntomas después de un evento traumático sean más leves y no alcancen a llenar
los criterios del DSM-IV para TEPT, lo cual podría denominarse “Respuesta
Normal al Estrés”(3); la persona, en
este caso, generalmente se recupera espontáneamente o luego una Sesión de
Recuperación ("debriefing"),
que ser reseñará brevemente más adelante.
También se ha descrito el TEPT SECUNDARIO O VICARIO(4) que aparece en las personas que
trabajan con víctimas de traumas. Este Trastorno lleva a un deterioro serio en
las habilidades del personal de salud, tales como pérdida de la atención,
desempeño pobre, errores en el tratamiento, irreverencia, hipervigilancia,
ruptura de relaciones con el resto del personal, etc.(5) Y debe prevenirse
mediante el conocimiento del mismo por parte del personal de salud y el apoyo
psicoterapéutico antes de que aparezca(6);
las técnicas más utilizadas para esto son la “Sesión de Recuperación” (“debriefing”) y su versión simplificada:
la “Sesión de Descarga” (“defusing”).(7)
Durante una “SESIÓN
DE RECUPERACIÓN” se verbalizan las vivencias, pensamientos y sentimientos
estresantes del personal de ayuda durante un desastre; se identifican no sólo
cuáles de éstos son autodestructivos o maladaptativos sino también cuáles son
positivos y el aprendizaje que puede obtenerse de todos ellos; y, finalmente,
se hace un balance general de las experiencias y se hacen propuestas para un
adecuado trabajo de equipo. Se ha visto
que esta técnica ayuda a una mejor labor grupal del personal de ayuda durante
un desastre, esto es, está enfocada más a la funcionalidad del equipo y a la
prevención de su salud mental que al tratamiento: aumenta la cohesión y el
sentido de pertenencia del grupo y disminuye las necesidades de terapia para
sus miembros a corto y largo plazo(8).
DESENSIBILIZACIÓN Y REPROCESAMIENTO MEDIANTE
MOVIMIENTOS OCULARES (DRMO)
La DRMO (Eye Movement Desensitization and Reprocessing - EMDR) es una
técnica psicoterapéutica, desarrollada por Francine Shapiro en 1987, que se
utiliza para el tratamiento de recuerdos traumáticos (como en el TEPT), combina
elementos de diversas terapias, especialmente la cognitiva-conductual con los
procesos neurofisiológicos del procesamiento de información, y se usa como
parte de un plan terapéutico más amplio(9).
La terapia cognitiva-conductual está
sustentada en los principios básicos del aprendizaje, según los cuales los
comportamientos (“normales” y “anormales”) son respuestas aprendidas en
experiencias anteriores ante determinados estímulos ambientales. Ahora bien, esta terapia no sólo considera
los estímulos y respuestas exteriores sino también los procesos internos de
pensamiento, en los cuales encuentra la explicación del comportamiento
“anormal”. Una de las principales metas
de este enfoque es pues reemplazar las cogniciones ilógicas de las personas,
sobre sí mismas y sobre el mundo, por cogniciones más realistas.
La DRMO considera además que el
organismo humano busca la autocuración no sólo de las lesiones físicas sino también
de las psicológicas (neurofisiológicas); de acuerdo con esto, después de un
acontecimiento traumático el cerebro procesa la información hasta hacerla útil
y no lesiva. No obstante, cuando el
trauma es muy severo, se bloquea este procesamiento, con lo cual la información
adquirida queda en el cerebro en su estado original perturbador, y continúa
produciendo síntomas ante una serie de estímulos. La hipótesis es que la DRMO activa y desbloquea dicho sistema de procesamiento
de información, con lo cual los recuerdos traumáticos son elaborados hasta
hacerlos útiles y no lesivos(10).
La DRMO comprende ocho fases, que se
describen brevemente a continuación(10).
FASE 1. HISTORIA CLÍNICA Y PLAN DE TRATAMIENTO: se evalúa la capacidad del cliente[1]
para manejar las emociones muy intensas que pueden presentarse al procesar la
información traumática, tanto a nivel psicológico como físico (como problemas
cardíacos), durante y entre las sesiones.
Una vez seleccionado el cliente, se realiza la historia clínica para
fijar los objetivos específicos del tratamiento.
FASE 2. PREPARACIÓN: se establece
una alianza terapéutica con el cliente, se le explica el procedimiento y se le
enseñan técnicas de relajación y autocontrol, para que pueda manejar la
información perturbadora que pueda aparecer durante o entre las sesiones. Igualmente, se evalúa la posible presencia
de ganancia secundaria, a fin de primero resolver ésta.
FASE 3. EVALUACIÓN: el cliente
identifica la imagen más representativa del acontecimiento traumático y luego
una cognición que sea una verbalización de alteraciones afectivas que aún
persisten en relación con dicha imagen (por ejemplo, “Yo soy inútil/incapaz/malo”, etc.). Luego se busca una cognición positiva (personal, afirmativa y
realista) que reemplazará la primera durante la fase cinco (tal como, “Yo soy
útil/capaz/una buena persona”, etc.).
Se evalúan ambas: la primera mediante una escala de unidades subjetivas
de perturbación (USP, de 0 a 10) y la segunda mediante una escala de validez de
cognición (VC, de 1 a 7).
FASE 4. DESENSIBILIZACIÓN: toma
este nombre porque se enfoca en el afecto negativo del cliente, evaluado en la
fase anterior. La técnica utilizada en
esta fase es específica de la DRMO y la caracteriza.
Brevemente, el procedimiento implica tener al cliente
concentrado intensamente en el segmento más aflictivo de un recuerdo
traumático, mientras mueve sus ojos rápidamente de lado a lado (siguiendo los
dedos del terapeuta a través de su campo visual). Luego de este enfoque inicial en un segmento del recuerdo, y de
un “grupo” de movimientos oculares (durante unos 30 segundos), se le pide al
cliente que cuente qué “surge”, si una imagen, cognición, emoción o sensación
física (todas son comunes). El foco del
siguiente grupo de movimientos está determinado por el estado cambiante del
cliente. Por ejemplo, si el cliente
dice, "ahora yo estoy sintiendo más ira", el terapeuta puede sugerir
concentrarse en la ira en el próximo grupo de movimientos. El procedimiento se repite hasta que el
cliente reporta no más aflicción y puede abrazar plenamente un reencuadre[2]
positivo(11).
El cliente repite los grupos de
movimientos hasta que el valor de la escala USP es de 0 ó 1.
FASE CINCO. INSTALACIÓN: toma
este nombre porque se enfoca en la "instalación" de la cognición
positiva, para reemplazar la negativa recién desensibilizada. Se realiza un proceso similar al de la fase
cuatro, pero ahora con la atención centrada en la cognición positiva, hasta que
el valor de la escala de VC sea de 6 ó 7.
FASE SEIS. ESCÁNER CORPORAL: se
identifica y procesa el material disfuncional residual que se manifiesta como
sensaciones corporales desagradables.
FASE SIETE. CIERRE: se lleva al
cliente nuevamente a su estado de equilibrio y se reinstruye en el manejo de
técnicas de relajación y autocontrol.
FASE OCHO. REEVALUACIÓN: se
realiza al comenzar cada sesión, con base en un registro que hace el cliente de
los síntomas que aparecieron después de la sesión anterior; esta reevaluación
servirá de guía para la terapia.
El protocolo general de la DRMO
comprende el trabajo con: (1°) las experiencias traumáticas pasadas, (2º) las
situaciones presentes que despiertan dichos recuerdos y (3º) los patrones
futuros de acciones apropiadas.
En el caso de eventos traumáticos
recientes (menos de tres meses), debe modificarse un tanto el proceso de DRMO
ya que, en estas circunstancias, al trabajar sobre las partes más notorias del
recuerdo traumático las demás no son procesadas con ellas. Así pues, la atención debe enfocarse en los
diversos sucesos ocurridos, presentados en forma cronológica.
Además del movimiento ocular,
existen otras formas alternativas de estimulación bilateral, que actualmente
están en estudio, tales como estímulos auditivos o golpecitos en las manos.
MECANISMO DE ACCIÓN DE LOS MOVIMIENTOS OCULARES DE LA
DRMO
Antes de explicar su mecanismos de
acción, se recordarán algunos hallazgos que servirán de base para su
entendimiento.
En los CUERPOS AMIGDALINOS (lóbulos temporales) se da la integración entre
la información proveniente de los sentidos y su significado emocional; es por
esto que se postula que la activación de los mismos durante el sueño de
Movimientos Oculares Rápidos (MOR) indica procesamiento de recuerdos (12).
La actividad de los cuerpos amigdalinos está modulada por la corteza
prefrontal izquierda (13) y
contextuada por el hipocampo (14).
Durante una situación de ESTRÉS SEVERO, la excesiva estimulación
de los cuerpos amigdalinos, interfiere con la función reguladora del hipocampo
y de la corteza prefrontal izquierda (15),
con lo cual el suceso es almacenado como un conjunto de sensaciones y emociones
no procesado ni contextuado en el espacio y el tiempo (16). Consecuentemente, se observa una inhibición de la corteza izquierda y una sobreactivación del hemisferio derecho en tomografías por emisión
de positrones y electroencefalogramas(17-18). Al mismo tiempo, el aumento de norepinefrina
inhibe las neuronas colinérgicas
pedúnculopontinas del tegmento que generan el sueño MOR (19-22), lo cual, según se postula,
impide que se procesen adecuadamente los recuerdos traumáticos (12, 16).
Se ha encontrado
electroencefalográficamente que la DRMO
normaliza las ondas cerebrales más lentas en ambas cortezas cerebrales, esto
es, resincroniza la actividad de ambos hemisferios
(23). En un reciente estudio preliminar utilizando tomografía
computarizada por emisión de fotones simples (24), se observó aumento
bilateral de la actividad cortical prefrontal (y de la corteza anterior del
giro del cínculo) luego de tres sesiones de DRMO. Se ha descubierto también que ciertos movimientos fásicos
oculares y de otros músculos, en estado de vigilia, activan las células tegmentales antedichas, que generan sueño MOR(25).
Aunque aún no se conoce con
seguridad el mecanismo de acción de la DRMO, se puede colegir de lo anterior
que la DRMO resincroniza los hemisferios cerebrales y facilita la regulación
por parte de la neocorteza de los cuerpos amigdalinos (y el sistema límbico en
general), con lo cual se pueden procesar adecuadamente los recuerdos
traumáticos.
EFECTIVIDAD DE DRMO
Desde su publicación en 1989(9), la efectividad de esta técnica ha
sido discutida en los círculos académicos; sin embargo, actualmente ya existe
un buen número de estudios controlados que definen con cierta seguridad este
aspecto fundamental de la DRMO.
En uno de ellos (26), 60 mujeres jóvenes traumatizadas fueron divididas
aleatoriamente en dos grupos: un grupo recibió DRMO y el otro grupo (control)
sólo “Escucha Activa”. Se analizaron
con ANOVA los resultados dados por diferentes pruebas (Inventario de Depresión
de Beck, Inventario de Ansiedad de Estado-Rasgo, Inventario de Penn para TEPT,
Escala de Impacto de Eventos, Escala de Autoconcepto de Tennessee) y se
encontró una mejoría significativa en ambos grupos, pero esta recuperación fue
significativamente mayor en el grupo tratado con DRMO: 0.65 en el grupo control
y 1.56 en el grupo experimental.
Después del tratamiento, las medias de todas las variables del grupo
tratado con DRMO fueron comparables con las de no-enfermos u otros grupos
tratados exitosamente.
En otro estudio (27), se repartieron aleatoriamente a 67 personas con TEPT en dos
grupos. Uno recibió tratamiento con
DRMO y el otro cuidado estándar (control).
Se utilizaron como técnicas para medir los resultados: Lista de
Síntomas-90, Inventario de Depresión de Beck, Escala de Impacto de Eventos,
Escala modificada de TEPT, Inventario de Ansiedad Estado-Rasgo de Spielberger y
Unidades Subjetivas de Perturbación; además, un evaluador externo utilizó los
criterios del DSM-III-R. El grupo
experimental mostró una mejoría significativamente mayor que el grupo control y
con mucha rapidez, en todas las medidas de TEPT, depresión, ansiedad y síntomas
generales.
En una investigación con veteranos
de guerra (28), se dividieron al
azar 35 de ellos en tres grupos y se manejaron así: el primero, 12 sesiones de
DRMO; el segundo, 12 sesiones de relajación biorretroalimentada y el tercero,
cuidado clínico rutinario (control). Se
realizaron varias pruebas de autoevaluación, psicométricas y entrevistas
estandarizadas. Los efectos de DRMO
fueron significativamente mayores que los otros dos, y tres meses después
permanecían.
Resultados semejantes se han
encontrado en otros estudios controlados (29-31,
por ejemplo) todos ellos con
pacientes postrauma, siendo los acontecimientos traumáticos de muy diversa
naturaleza.
Se ha intentado utilizar DRMO en
otro tipo de pacientes; aunque aún no puede concluirse con seguridad su
efectividad, los primeros estudios indican que es poca, por ejemplo, en
trastornos alimentarios(32), de
pánico(33), de ansiedad(34) y fobias(35).
A pesar de que no hay tantos
estudios controlados como en los demás grupos etáreos, la DRMO se ha encontrado
tan eficaz en los niños como en los adultos y además con mayor rapidez(11).
Actualmente, los terapeutas utilizan DRMO en niños incluso desde los dos
años de edad(36).
CONCLUSIONES
1. La
técnica Desensibilización y Reprocesamiento mediante Movimientos Oculares -
DRMO (Eye Movement Desensitization and
Reprocessing - EMDR) actúa reactivando y permitiendo el procesamiento de la
información traumática anteriormente bloqueada, al parecer mediante el
restableciendo de la modulación de la neocorteza sobre el sistema límbico,
especialmente sobre los cuerpos amigdalinos.
2. La
DRMO ha demostrado ser eficaz para el manejo de los recuerdos traumáticos (como
en el caso del TEPT) en adultos, y hay indicios de su eficacia también en
niños.
3. Según los primeros estudios realizados
hasta ahora, la DRMO no se ha encontrado útil para trastornos alimentarios, de
pánico, de ansiedad ni fobias.[3]
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[1] Actualmente en psicoterapia se prefiere llamar a las personas que van a consulta: “clientes” (que quiere decir: persona que utiliza los servicios de un profesional) y no “pacientes”.
[2] Un reencuadre es un cambio en el marco de referencia de una representación mental cualquiera para darle un sentido diferente.
[3] NOTA: “en la experiencia clínica e investigaciones muy recientes, aún
no publicadas, realizadas en Guatemala y Estados Unidos, la DRMO se ha
encontrado efectiva en los diversos trastornos originados en experiencias
pasadas” (HARTUNG, John. Memorias “EMDR Training”. Quito, noviembre/1999.)